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Fraude alimentario: cuando nuestra confianza es burlada

Fraude alimentario: cuando nuestra confianza es burlada
Tiempo de lectura: 3 minutos

 

Las normas de gestión de la inocuidad de los alimentos reconocidas internacionalmente, como los estándares avalados por la Global Food Safety Initiative (GFSI) , como FSSC 22000, incluyen  requisitos para una evaluación de vulnerabilidad de fraude alimentario, además de un plan para su prevención aplicable a todos los productos. 

GFSI define fraude alimentario como un concepto que abarca la sustitución intencional, así como la adición, la alteración o la tergiversación en alimentos, ingredientes, envasado de alimentos, etiquetado e información de productos, como también, declaraciones falsas o engañosas sobre un producto para obtener beneficios económicos que podrían afectar la salud del consumidor.

Los sistemas de gestión de la inocuidad de los alimentos tienen una muy buena razón para establecer estos requisitos, ya que el fraude alimentario es más común de lo que se cree. Y nuestro país no está exento de ello.

Hasta el 8 de octubre de 2019, la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) publicó en el Boletín Oficial no menos de 70 disposiciones que prohibieron la venta de más de 100 productos alimenticios. De esas disposiciones, una cantidad muy grande ocurre por deficiencias en la rotulación o por problemas con su Registro Nacional de Establecimientos (RNE) o el Registro Nacional de Productos Alimenticios (RNPA). 

El RNPA es el “certificado que las autoridades sanitarias jurisdiccionales otorgan, para cada producto, a una empresa productora, elaboradora, fraccionadora, importadora o exportadora de productos alimenticios o de suplementos dietarios”. Para tramitar dicho certificado, se requiere que la empresa cuente con RNE.

El RNE es el “certificado que las autoridades sanitarias jurisdiccionales otorgan a una empresa elaboradora de productos alimenticios o de suplementos dietarios para sus establecimientos elaboradores, fraccionadores, depósitos, etc. Es una constancia de que la empresa ha sido inscripta en el Registro Nacional de Establecimientos, que la habilita para desarrollar la actividad declarada. Además, es un requisito para el posterior registro de sus productos”. Si el RNE es falso o es consignado incorrectamente, significa que el producto no ha sido elaborado o envasado en un establecimiento autorizado y, por lo tanto, puede haber sido hecho en condiciones no sanitarias que afectarían la salud de los consumidores. 

Otras notificaciones frecuentes se refieren a las infracciones por rotulación inadecuada o no autorizada y aquellos casos en los que no se menciona la presencia de sustancias que causan intolerancias y alergias alimentarias, como el gluten (enfermedad celíaca) o la leche, el maní, el huevo y otras tantas; al menos, 13 notificaciones tuvieron ese origen. Que este “fraude” pone en peligro la salud de los consumidores quedó demostrado por el reciente retiro del mercado de galletas que habrían provocado un shock anafiláctico a un niño alérgico (aunque probablemente se trate, en este caso, de una consecuencia no deseada por no poseer un sistema de gestión de la inocuidad o un HACCP efectivo).

También, ocurren infracciones por adulteración de alimentos.  En el mismo período, se produjeron 8 notificaciones y retiros del mercado por alimentos “adulterados” o con presencia de sustancias no permitidas. Esto incluye especias, aceite de oliva, budines, alfajores, etc. Algunos de estos productos son de marcas muy conocidas en el mercado.

Como si estas cifras de por si no fueran graves, lo que aparece en las notificaciones oficiales es, probablemente, solo la “punta del iceberg”, ya que, con seguridad, el problema está más extendido que lo que las cifras mencionadas muestran.

Por ello, las empresas de alimentos, especialmente aquellas que han decidido certificar sus sistemas de gestión de la inocuidad, exigen cada vez más a sus proveedores la adopción y verificación de medidas de prevención de fraude, tendencia que irá en aumento en el futuro.   

La industria, el comercio,  las autoridades y los propios consumidores son y deben  ser partícipes en el combate del fraude en alimentos, ya que este pone en riesgo la salud de las personas.

 

Fuentes: 

http://www.anmat.gov.ar/boletin_anmat/BOindex.asp

https://www.argentina.gob.ar/anmat/regulados/alimentos/alimentos-autorizados-establecimientos-habilitados

https://www.infobae.com/sociedad/2019/10/10/la-anmat-saco-del-mercado-unas-galletitas-que-no-aclaraban-que-tenian-productos-lacteos-y-le-habrian-provocado-un-shock-anafilactico-a-un-chico-alergico/

http://www.anmat.gov.ar/alertas_alimentos.asp

2 Comments

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